De Los españoles se morirán
(Selección de textos de Víctor Nubla)
EL PANORAMA INTERNACIONAL
Ahí tenemos a esa panda de asesinos matando a niños, asesinos en potencia, a menudo en nombre de otros niños, asesinos en potencia.
Y un poco más allá, vean el espectáculo de esas ciudades, siempre iluminadas [...]
Y un poco más acá, asistamos al espectáculo de nuestras ciudades, hervidas en dinero, permanentemente iluminadas, regalando al mundo su luz [...]
Ahora entremos en mi mente.
Ya ven, es casi lo mismo: [...] También he deseado siempre que atribuir un sentido a la vida resuelva los problemas que causa su desaparición, pero en eso no ha habido suerte.
capítulo I
LA AVENTURA ESPACIAL
«El mundo subsiste por la inteligencia del perro».
(Zend-Avesta)
Desconfíe de su estado actual. Tarde o temprano estará muerto. De nada valdrán esos órganos, válvulas y conductos que usted apenas atiende pero cumplen la humilde función de irrigar su cerebro, el que le hace sentir español, o socio de un club de fútbol, que le recuerda la dirección de su casa o el nombre de sus ahijados. [...] de entrada, qué se podría hacer con una cosa tan terrorífica como nacer para morirse. Para encontrarle la gracia habría que considerar el nacimiento como una muerte a la vida y la muerte como un nacimiento a la muerte, lo cual no sirve para nada. Pero cualquiera piensa en eso cuando está vivo [...]
Como vivimos muchos años, perros, gatos, frigoríficos y lavadoras sucumben antes que nosotros. También caen los vecinos, familiares y conocidos. Pero un cuarto de baño nos puede sobrevivir.
Los españoles tienen muchas formas de morir, como usted habrá observado. [...] lo cierto es que todos los españoles se mueren (siempre) y, en general, actúan como si no se fueran a morir hasta poco antes de hacerlo. También es cierto que todos los españoles nacen (siempre), y actúan como si (siempre) hubieran estado aquí. No sé si esta reflexión conmociona a los españoles, pero a mí me conmociona. Puedo asegurar que miles de españoles no quieren morir, quizá millones. No estoy tan seguro de cuantos quieren nacer, puesto que aquellos a los que pregunto, ya han nacido.
[...]
Quiero ser cada día cosas que no soy. Y yo, también.
Pero, ¿De qué puede servirme? Adopte la personalidad que adopte, ponga la cara que ponga, el muerto seré yo.
[...]
¿Alguien eligió nacer?
¿Alguien eligió nacer donde ha nacido?
¿Alguien eligió nacer donde ha nacido en la época en que ha nacido?
¿Alguien eligió nacer donde ha nacido el día que nació rodeado de quienes le rodearon?
Pues, no sé. Yo no sé y no me avergüenzo, pero, o soy profundamente amnésico y no lo recuerdo o soy sujeto involuntario de algún experimento.
[...]
capítulo II
CICLO
Cuando note que su personalidad se diluye, piense que, con toda probabilidad, está a punto de adquirir una nueva. No dude de que experimenta el letargo de la serpiente que cambia de piel. Si está bien alimentado, sobrevivirá.
Descubrió que tenía más dificultades de las habituales para recordar todo lo que a menudo no quería recordar. Pensó que, por cómodo que fuera, olvidar no era la mejor de las actividades cerebrales que uno podría desarrollar. Se esforzó por recordar y volvieron las imágenes y las palabras, los jirones de las antiguas personalidades, tiradas en las cunetas de los caminos de su vida sorprendente, mapa de felicidades y angustias sin solución de continuidad.
Se dijo que ahí estaba todo. En ese mapa que, como el de cualquier país, representaba lugares en los que uno se iluminaba junto a otros en los que nadie hubiera querido vivir. Debe existir una «emoción del mapa», un modo en que la geografía del tiempo de cada uno sea apasionante. Ha de ser posible andar por ahí diciéndose: soy todo esto. Y diciendo a los demás: soy todo esto. Debería estar relacionado con: ahora quiero ser esto, que se sumaría a lo que soy, lo cual nunca será: quiero volver a ser aquello. Por el bien de uno.
[...] Tras unas horas de triangulación, se dispuso a pensar en el tiempo y las acciones. Acordó que todo era urgente y que no había que tener prisa. [...] preparó una expedición a diversos lugares aún desconocidos, para poder marcarlos en el mapa. Luego, se acabó el bolígrafo y empezó a vivir.

